El hito de las 9 semanas: nuestro Guacamayo Arlequín ya se posa
Hay días en los que estás haciendo una tarea cualquiera y el bebé que criaste a mano decide, sin avisarte, dar un salto en su desarrollo. Eso me pasó con Kamuela —Kami, para abreviar—, nuestro Guacamayo Arlequín. Estaba limpiando y preparando una jaula para él cuando me di vuelta a ver cómo estaba… y ahí estaba: posado en el borde de su contenedor, mirándome como si aquello fuera lo más normal del mundo. Tenía 9 semanas. Dos meses y medio.
Me quedé con la boca abierta. ¿Cómo hizo para subirse ahí?
Por qué posarse es un hito de verdad
Cuando un loro todavía es pequeño, necesitas darle una superficie plana. Sus patitas todavía no están listas para los alambres del fondo de una jaula, ni para agarrarse de una rama o un palo de madera durante ratos largos, como sí lo hacen los loros jóvenes y adultos. Por eso Kami vivía en un contenedor blanco, amplio, donde podía moverse sin problema.
Que un bebé empiece a posarse por su cuenta significa que ese cuerpo ya está listo para el siguiente paso: fuerza en las patas, equilibrio, coordinación y —esto es lo que más me gusta— ganas de salir a explorar. Kami ya quería estar afuera, quería caminar. Y su cola había empezado a rozar los lados del contenedor cada vez que se daba vuelta. El bebé se le estaba quedando chico a su casa.
Así que salió la jaula grande. Y resultó que la saqué justo a tiempo.
La jaula: por qué elegí la más grande que teníamos
¿De qué tamaño debe ser la jaula de un guacamayo?
La regla que seguimos aquí es esta: la jaula de un loro debería medir el doble de su envergadura de ancho, y tres veces en largo y en alto. Te seré honesta: la jaula de Kami no llega a cumplir con eso. No fabrican jaulas de interior más grandes, y la suya —de 6 pies de alto— ya se está comiendo el cuarto entero. Kami solo la usa para dormir de noche o cuando no estamos en casa, cosa que no pasa seguido porque trabajamos desde casa.
¿Por qué su jaula es más grande que la de nuestro Guacamayo Catalina?
Porque a los dos meses y medio, Kami ya se veía más grande que Kailani, nuestra Guacamayo Catalina de un año… que ya es una guacamaya adulta. La cola de Kami todavía no es tan larga como la de ella, pero cuando los pones lado a lado, guau: la cabeza de Kami es más grande y su pico la está alcanzando.
Guacamayos híbridos
El Guacamayo Arlequín es una cruza entre el Guacamayo Aliverde (Green-wing) y el Guacamayo Azul y Amarillo. El Guacamayo Catalina es una cruza entre el Guacamayo Escarlata y el Guacamayo Azul y Amarillo.
Como el Guacamayo Aliverde es el segundo loro más grande del mundo —el más grande es el Guacamayo Jacinto—, los Arlequines suelen ser GRANDES. Sí, saqué la jaula monstruo. Y sí, todavía me pregunto hasta dónde va a crecer este bebé.
Lo que un hito así te dice sobre cómo se crió un bebé
Aquí en Parrot Bliss criamos a mano, y eso significa estar encima del bebé todos los días: alimentarlo con fórmula, tocarlo, cargarlo, observarlo. Cuando pasas ese tiempo con un bebé, no te pierdes el día en que se posa por primera vez, ni el día en que su cola empieza a rozar las paredes, ni el día en que necesita más espacio. Los cambios los ves porque estás ahí.
Y hay algo que aprendí de la manera difícil, con Kailani: la paciencia lo es todo. Ella llegó a casa supuestamente con 6 meses y ya destetada. No lo estaba. No sabía comer, no sabía sostener su comida, y ni siquiera parecía tener mucha hambre —una etapa por la que los loros pasan justo antes de destetarse, cuando empiezan a perder la “grasita de bebé”.
Menos mal que se vino a casa con nosotros. En un hogar que no supiera qué buscar, o que no tuviera la costumbre de pesar al loro nuevo en una báscula de gramos todos los días, ella pudo haber perdido demasiado peso sin que nadie lo notara: lo esconden esponjando las plumas. (No somos veterinarios — consulta siempre a un veterinario aviar certificado.)
Nunca te lleves un bebé sin destetar
Kailani siguió tomando fórmula un buen tiempo después de llegar. Varias personas con experiencia me confirmaron que los guacamayos pueden tardar hasta un mes más en destetarse por completo. Poco a poco fue comiendo sola —y alimentando también al piso, que subió más de peso que ella—, pero llegamos a buen puerto.
Yo creo firmemente en satisfacer necesidades. Si un bebé tiene hambre, sea humano o animal, hay que alimentarlo. Dejar a una criatura con hambre no le enseña a comer; solo le enseña que nadie la está cuidando.
Por eso aquí no apuramos el destete. Mientras más grande es el psitácido (el nombre científico de la familia de los loros), más tiempo toma su desarrollo. La gente se confunde y cree que desarrollarse rápido es mejor. Es al revés: las etapas de desarrollo que se aprovechan al máximo dan resultados más sanos, más equilibrados, más inteligentes y más felices. Significa más trabajo para quien cría… pero el tiempo que inviertes cuando un loro —o un niño— es pequeño es como poner dinero en el banco y cobrar dividendos para siempre.
Cuando estés buscando un bebé, esa es la pregunta que vale oro: ¿está completamente destetado y comiendo solo? Si la respuesta no es un sí rotundo, espera. Puedes leer más sobre cómo funciona nuestro proceso de compra y sobre cómo criamos aquí en el criadero.
Una nota honesta sobre guacamayos
Los Arlequines y los Catalinas son híbridos, y forman parte de nuestra familia — no son bebés que yo críe para la venta. El único guacamayo que crío es el Guacamayo de Hahn, el guacamayo verdadero más pequeño, con buena parte de esa misma personalidad de guacamayo grande en un ave que sí cabe en una casa normal. Los crío a mano aquí en Florida, con la misma paciencia que ves en esta historia.
Si estás considerando un guacamayo, te recomiendo empezar por los precios y lo que realmente implica tener un guacamayo, y luego ver los bebés disponibles. Y si tienes dudas —cualquier duda—, escríbeme. Prefiero mil veces contestar preguntas antes de que un bebé se vaya a casa que después.
— Kalyn, Parrot Bliss